#02 / Nos vamos a Kenia. ¡Difunde la voz!

Carta a los mecenas de Ubuntu Diosas:

Nos vamos a Kenia.

Un trocito de ti y un trocito de mí.

Un trocito de cada uno de los (!) 85 mecenas.

¿Que ha pasado en los últimos días? Estoy un poco shockeada. Y yo que quería escribir un mensaje personal a cada uno de los mecenas y charlar un rato y ¡ahora no puedo ni responder a los mensajes y correos que estoy recibiendo! ¡Ni de periodistas!

Lo primero. Lo hemos conseguido. El 100% del objetivo en 5 días. Y no solo eso, es que ya vamos por el 144%.

Y dado que he gastado en publicidad 3 euros, la única razón por la que esta semilla ha germinado debes ser tú. O más bien: lo que tú y yo, a pesar de las diferencias, tenemos en común. Lo que yo y tú y ella y él tenemos en común.

(¿Cómo lo llamamos?)

Anoche iba en el coche por una carretera secundaria. La oscuridad era total. Y, por un instante, me sentí impulsada. Como cuando te subes en una ola en el mar y dejas que te lleve. Esa sensación.

Así que: gracias. Porque no solo has puesto tu dinero en este proyecto, sino porque también has puesto tu emoción. De otro modo, no estaríamos donde estamos. Yo he lanzado un mensaje con mi boca con mis ojos, pero tú has sido el canal que lo ha llevado lejos.

Y por eso mismo: podemos “irnos” a Kenia.

No en diciembre de 2020. YA.

Te cuento. Y no es agradable (Es una mezcla de emociones. ¡Tengo tanto que contarte! ¡Que contaros! Pero ahora debo de ir al grano).

Este domingo 25 de noviembre, Kirira, la fundación que lucha contra la ablación y con la que colabora Ubuntu Diosas, viaja a Abakuria a recoger a las niñas que han pedido ayuda para evitar ser mutiladas.

(Me cuesta escribir sobre esto…)

La situación es la siguiente. La mayoría de niñas de Abakuria sí acepta pasar por la mutilación (extirpación del clítoris). Es difícil de imaginar desde nuestra posición pero hay que ponerse en su piel. Entender lo que significa este ritual en sus comunidades. Kirira me cuenta:

Pero, y esto para mí es clave y quiero que lo tengas muy en cuenta: cuando, gracias a las campañas y a los clubs anti ablación que Kirira financia en los colegios, las niñas se enteran de las terribles consecuencias de este ritual, algunas se niegan. Ellas quieren ser mujeres, me dice Kirira, pero no sufrir por razones ancestrales que ya no son válidas para ellas.

Y entonces se inicia un proceso muy complejo. En muchas ocasiones, su negativa supone una enfrentamiento con la familia y, cuando no, con el resto de la comunidad, que se siente amenazada por la posición de la niña. Las pequeñas y sus familias sufren muchísima presión, hasta el punto de que piden ayuda para poder salir de la zona durante 4 semanas (el tiempo que duran las mutilaciones).

Es difícil de narrar.

Pero tenemos que seguir un poquito más. Habla Kirira:

Este diciembre es época de mutilaciones. Y después dentro de dos años. Yo ya lo sabía, claro, por eso mi compromiso con Kirira es hacer la donación resultante de la venta de la muñecas en 2020. ¡Porque no pensé que íbamos a tener el primer rescate financiado en 5 días!

Pero, ¿para qué esperar si ya hay niñas que necesitan ayuda y el dinero del crowdfunding ya está asegurado? Creo que todas y todos estaréis de acuerdo conmigo en que no hay motivo. Así que he decidido que vamos a financiar una plaza en este viaje de rescate: los gastos de transporte y un mes de refugio y manutención en la casa de acogida.

Algunos dirán que una niña no cambia nada. Yo les digo que a ella le cambia todo.

Si, por un milagro, conseguimos entre todas llegar al segundo objetivo rápido, serán 2 plazas costeadas. 2 niñas.

Gracias en nombre de Kirira y del mío propio por apoyar a estas pequeñas en el mayor desafío de sus cortas vidas: decir a sus comunidades que el dolor y el sufrimiento no son el tránsito hacia la feminidad adulta. Que no hay que nada impuro en nuestros cuerpos. Que el placer no es peligroso. Que no hay que agachar la cabeza bajo el peso de la tradición, ni tragarse los gritos y las lágrimas. Este domingo estas niñas verán y sentirán (supongo que con una mezcla de extrañeza y alivio) que no están solas.

Gracias, Kirira por hacerlo posible. Sois unas valientes. Esperamos noticias del resultado de la misión la próxima semana.

Y gracias a vosotras, mecenas, porque el 22 de noviembre de 2018, nosotras 86 fuimos Ubuntu Diosas.

Difunde el mensaje: ¡ayudemos a esa 2º niña!

Un abrazo,

Ada

PD. No me gusta ir de lo que no soy así que quiero dejar una cosa clara, para que no haya equívocos: yo no soy una ONG. Yo soy una persona, mujer, madre emprendiendo. Yo aspiro a ir dando pasitos en la construcción de una fuente de ingresos digna para mí y mis hijos. Pero Ubuntu Diosas está diseñado para crecer en una triple dirección. Cuando yo crezco, las dos fundaciones crecen. Cuando yo prospero, ellas también. Se trata de crear un modelo de negocio basado en nuestro altruismo y sociabilidad, no en nuestro individualismo. Eso es “Ubuntu”.

Foto de Kathure, 12 años, proporcionada por Kirira. La niña vive de forma permanente en su casa de acogida en Tharaka.
Foto de Kathure, 12 años, proporcionada por Kirira. La niña vive de forma permanente en su casa de acogida en Tharaka.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Estamos de vacaciones! Los pedidos que se realicen entre el 23 de agosto y el 2 de septiembre serán gestionados a partir del día 3 de septiembre. ¡Gracias! Descartar