Lilith, bienvenida a casa

Nuestras obras no son perfectas, pero tienen el sabor de la verdad. ¿Y a qué sabe la verdad? A veces es amarga, como los madrugones, las noches en vela, las tetas descolgadas y la espalda dolorida.

A veces es dulce, como sus ojos muy fijos en los míos, mientras ocupa mi regazo y sorbe mi pecho con su boca de fresa.

Hoy sabe a esta inexplicable capacidad nuestra (tuya y mía) para no dejar de soñar, de imaginar, de crear. A pesar de todo.

A pesar

De todo.

Este pequeño y sencillo cuento narra una gran historia. La mía y quizá la tuya. Porque puede que tú también perdieras tus alas y tu inocencia y tu exhuberancia en el encuentro con un mundo que te negaba. Que negaba tus impulsos, tu integridad, tu cuerpo, tu ser. Tu nombre. Tu libertad.

Y creíste que la libertad habitaba en una envolvente capa negra de ironía y transgresión. Y te creíste muy lista con tu capa oscura, tus colmillos afilados y el sinuoso movimiento de tu cuerpo.

Te creíste inapresable.

Libre.

Más un día el sueño se rompió (la historia es larga) y sentiste a esa niña desplumada gritándote en el pecho: ¡no puedo más! ¡Sácame de aquí! ¡Sácame de esta negrura y enséñame La Luz del Sol!

Y entonces nadie pudo salvarte, ¿recuerdas? Sólo tú misma. Solo tu propia rendición. Tus lágrimas mágicas. El valor de sentir. (Siempre es así).

El arrojo brutal de aceptar tu propia pureza. Digan lo que digan.

Digan
lo que digan.

Y entonces quizá tú también quieras escribir, pintar, narrar cuentos o crear… imperfectas obras que entronquen con tus raíces pero que dan alas con nuevos finales.

Porque Lilith no permanece en mi historia en la Oscuridad.

– Reina de los demonios, dice la cultura occidental.

– Súcubo, dicen. Maligna, corrompida por Satán.

No, yo a Lilith no la dejo ahí.

Porque no me da la gana,

y porque esa es solo parte de la historia, no su fin.

Tú y yo intuimos una verdad latente: Lilith quiere salirse del papel, respirar fuerte y profundo y Ocuparlo Todo. (Lo dice desde tu pecho.)

Este es el mito que me hubieran gustado que me contasen. No el de Eva. El mito de la primera mujer, que dijo a Adán:

  • Si del mismo barro procedemos, ¿por qué has de mandar tu en mí?

El de una mujer capaz de habitar la oscuridad y de salir de ella por la sabiduría de sus propios impulsos.

El día que las mujeres (y los hombres) entendamos de forma masiva la profundidad de la sexualidad y cuan presas estamos de una visión violenta y desempoderadora, ese día el mundo va a cambiar pero de verdad. Porque el sometimiento de la sexualidad es la piedra angular sobre la que se levanta este orden suicida.

Hasta entonces, podemos recrear estas viejas historias simbólicas y dotarlas de nuevos finales. De finales llenos de sentido, para nosotras. Para nuestras hijas e hijos.

Para que nadie vuelva negar nuestro derecho a montar un ciervo salvaje, con las alas desplegadas, a plena luz del sol.

“Lilith, indómita” ya a la venta aquí (la web está operativa, pero aún no he conseguido quitar el cartelito de arriba que dice lo contrario 😅)

*Sigo explorando una nueva forma de hacer empresa y parte de lo recaudado irá de nuevo destinado a la Fundación Kirira para costear rescates de niñas que no quieren someterse a la ablación (extirpación del clítoris) en Kenia. Mi próximo objetivo es crear nuevas alianzas para ayudar a víctimas de violencia sexual y de género dentro de España, que aquí ya andamos bien servidos…#empresasocial #emprendimientosocial #slowstartup

¡Gracias Trini Mañogil por las ilustraciones! ❤️

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